Los versos de Pandora

Descubre el poder del nombre de Dios

11. El cuento de Pandora.

¡Pobrecita!” “¿Qué le pasó a la niña?” Preguntó Pandora alarmada. “Nadie lo sabe con certeza. Unos dicen que se la tragó el estanque, otros que murió en el incendio.” “!No es verdad! ¡Yo soy Pandora!” Reivindicó la niña. El vecino la observó detenidamente. “¡Qué curioso! Te llamas igual que la niña que vivía en esta casa.” “¡Soy yo!” clamó la niña con firmeza. “¿Ah, sí?”, contestó el vecino. “Esa niña ya no existe. Ya no tiene casa. Ya no tiene padres. Ya no tiene nada. Sería mucho mejor para ti que no fueras esa niña”. “Pues soy yo”, afirmó Pandora más, para sí misma que para contestar al vecino.